miércoles, 12 de octubre de 2011

LA PLATAFORMA ELECTORAL 2012-2018 DEL PRI

A ningún mexicano le es ajeno el penoso deterioro que ha tenido nuestro país durante los últimos diez años de gobierno federal. Hemos padecido juntos los problemas crecientes de inseguridad pública y desempleo, de una ruptura en el orden mismo de la sociedad en que vivimos, hemos sentido los efectos de una economía estancada y de las deficiencias en las políticas públicas que han acrecentado la pobreza.
Experimentamos a diario un deterioro de la gobernabilidad y de nuestras instituciones, las cuales son ahora más vulnerables que nunca. La economía ha debilitado el mercado interno y la capacidad para competir en el mundo, mientras los servicios de educación, salud y seguridad social padecen en extremo problemas de calidad.
Ahora tenemos más impuestos que antes, no hay avances hacia un sistema fiscal estable y sencillo que propicie la inversión; se mantiene alta la evasión fiscal y no se ha logrado incorporar a la formalidad a quienes por falta de oportunidades integran el sector informal; la corrupción se ha extendido y profundizado. Aunado a lo anterior, el gobierno federal elude su responsabilidad en la aplicación de los presupuestos que el Congreso autoriza, y la limitada información que da a conocer impide saber con detalle el destino de los recursos fiscales.
En diez años, casi se ha triplicado el presupuesto de la federación, pero los resultados no son alentadores; contando con recursos suficientes, las administraciones federales de la última década no supieron invertirlos correctamente.
El presupuesto en educación ha crecido significativamente, sin embargo, no se ha traducido en mejores resultados. Datos de la OCDE señalan que México es uno de los países que más invierte en educación y de los que peores resultados obtiene.
México está desaprovechando su bono demográfico; según el INEGI actualmente existen en el país 2.58 millones de personas desempleadas, 12.66 millones en el sector informal y 3.63 millones están subempleadas, las que suman más del 45% de la fuerza laboral. En el futuro tendremos que afrontar el proceso natural de envejecimiento de la población, que aumentará la demanda de seguridad social, lo que exige garantizar de manera sostenida y progresiva el crecimiento de la infraestructura y servicios para dar cobertura de seguridad social.
La aportación del campo a la económica es cada vez menor, la pobreza rural se ha agudizado, la migración desintegra a las familias y el país padece su dependencia alimentaria, mientras la agricultura de subsistencia se extingue por la ineficiencia de los programas gubernamentales.  
Es evidente el fracaso en el combate a la violencia asociada al crimen organizado, una de las grandes tragedias de la historia de México; el Estado se mantiene ausente en muchas partes del país, acentuando los riesgos de la ingobernabilidad.
Todas estas deficiencias del gobierno han generado incertidumbre y descomposición, destrucción de las instituciones, inseguridad en las familias y en la propiedad, ingobernabilidad en importantes regiones de país y estancamiento en la economía, con deterioro en el mercado interno y pérdidas sustantivas de empleo y de competitividad frente al exterior.
Ante esta realidad, sabemos que los diagnósticos no son suficientes para lograr un cambio de rumbo. Por eso, tenemos la responsabilidad histórica de generar las propuestas que aporten soluciones a los problemas observados; sabemos que más allá de los intereses de la política está nuestra obligación de crear un mejor horizonte para el futuro.
El Partido Revolucionario Institucional asume el deber de convocar a la única fuente legítima de poder, a la gente, para construir un nuevo gobierno, una nueva política, una nueva economía, un nuevo rumbo para México. Porque se requiere de un nuevo movimiento social, encabezado por nuestro partido, que se comprometa a trabajar con metas, que redefina el camino de nuestra nación y que responda con resultados a la gente y no con discursos y promesas.
Tenemos la capacidad y la experiencia; estamos ante la nueva oportunidad que merecemos como mexicanos. El PRI tiene una historia que honrar por su papel en la construcción del país y en la arquitectura del propio sistema político mexicano.
El primer paso será la concreción de una plataforma electoral que sea producto de un generoso consenso y una amplia discusión con nuestro partido y con la sociedad. Estamos consolidando una plataforma electoral que busca el regreso de la visión de largo plazo a la planeación del desarrollo de México. Nos hemos dado a la tarea de construir sólidos cimientos para formar muy pronto un gobierno como lo quiere la gente: eficiente, trabajador y honesto, cuyas prioridades sean las de fortalecer las prácticas democráticas de la vida política y garantizar un mejor futuro para las nuevas generaciones.
Nuestra capacidad de convocatoria está viva y por ello vamos a poner la experiencia y la oportunidad de servicio a la sociedad al rescate del país. Por eso dimensionamos con claridad nuestra responsabilidad ya que ahora la esperanza de cambio y de que las cosas mejoren están con nosotros.
Vamos a trabajar para recuperar los espacios políticos y devolver el voto ciudadano a nuestro partido. Por nuestra historia que es la historia del México moderno, pero sobre todo por nuestro futuro. Como millones de mexicanos, estamos inconformes con la actual situación nacional; nuestra vocación es la perspectiva del quehacer mismo de la política, que es la lucha por mejorar el mundo en  que vivimos. No admitimos como natural el grado al que ha llegado la inseguridad pública, el desempleo, la pobreza, la ingobernabilidad y la desesperanza social, sobre todo de nuestros jóvenes. No admitimos que esa sea la herencia de esta generación.
Con nuestra propuesta buscamos convencer a los ciudadanos, pero sobre todo a los jóvenes que no tienen opción de estudiar porque no hay espacio en las escuelas, que no tienen la alternativa de trabajar porque la economía no genera los empleos ni la producción necesaria. No podemos tolerar que solamente exista como horizonte la falta de oportunidades y el desaliento. No podemos dejar que la juventud sea rehén del desempleo que la llevado a ser víctima del crimen organizado al incorporarla a sus organizaciones o al mercado de estupefacientes. No debemos consentir que nuestros jóvenes tengan un tan grave desinterés por la política.
En los últimos 20 años el PRI dejó de ser paulatinamente el partido hegemónico en el escenario nacional, aprendimos a convivir siendo incluso minoría frente a otras fuerzas políticas, aprendimos a perder alcaldías, gubernaturas y todo tipo de cargos públicos, pero también aprendimos a consultar y a escuchar, a debatir y a convencer con bases sólidas, a construir un diálogo abierto y permanente con la sociedad,  que hoy renueva la mayoría de nuestros planteamientos.
En este momento crucial, la acción partidaria trasciende las voluntades personales y las aspiraciones legítimas, lo que necesitamos es unidad: unidad en la autocrítica, unidad en el trabajo político, unidad en la reorganización de nuestros cuadros y unidad a través de un proyecto de país. Con grandes lecciones aprendidas y con enorme humildad ahora sabemos cómo recuperar el poder y para qué lo utilizaremos; contamos con los simpatizantes, con los militantes y los dirigentes; hemos puesto en práctica la sensibilidad y la convocatoria para incorporar a nuestra plataforma electoral las grandes causas ciudadanas y las demandas comunes de la sociedad.
Nuestra oferta electoral reflejada en la próxima plataforma electoral busca un mejor escenario nacional, por ello nos empeñaremos en seguir construyendo con orden lo necesario para lograrlo al llegar a ser nuevamente gobierno. Vamos a trabajar arduamente en el proceso de recuperación del país, a través de estrategias innovadoras y con la aceptación de las responsabilidades sociales; con argumentos y proposiciones constructivas. Es la hora de volver y gobernar a la nación como lo merece y lo exige; con eficiencia, justicia y equidad.
Vamos a reconstruir la gobernabilidad democrática y el estado social de derecho a través de la reforma al régimen político, principalmente al modelo presidencial vigente, para favorecer los acuerdos y una relación más equilibrada entre los poderes públicos, para que los ciudadanos se sientan mejor representados y defendidos en sus derechos y aspiraciones. Vamos a consolidar un federalismo cooperativo entre los órdenes de gobierno, que promueva las relaciones intergubernamentales eficientes y se traduzca en mayor desarrollo y equidad. Vamos a asegurar la vigencia  del Estado de derecho y la gobernabilidad,  fortaleciendo a las instituciones para resolver los problemas de fondo: pobreza, desigualdad, corrupción e impunidad.
Vamos sin duda a dar soluciones a la situación de inseguridad que priva en todos los rincones de México. Estamos conscientes de la urgencia de cambiar la estrategia hasta hoy seguida en el combate al narcotráfico y la delincuencia organizada. Vamos por una estrategia que privilegie la inteligencia sobre la fuerza.
Vamos a recuperar el crecimiento económico con distribución social del ingreso, porque la economía mexicana debe fortalecer el mercado interno y de exportación, a tasas sustancialmente mayores a las observadas en la última década. Nosotros vamos a restablecer las condiciones para la formación de capital, la actividad industrial y del sector manufacturero, para la inversión extranjera directa. Vamos a diseñar una política industrial activa,  mejorar el crédito y las cadenas productivas mediante una inversión sistemática en educación y en ciencia y tecnología, así como en innovación y en la generación de mayor valor agregado.
Vamos a conseguir una nueva economía, con una mejor distribución del ingreso, para aumentar la calidad de vida y garantizar la equidad social, no sólo a través del impulso a la economía local, la inversión en infraestructura y vivienda, sino mejorando la seguridad social, el desarrollo urbano y rural, pero sobre todo la educación para avanzar hacia una sociedad del conocimiento. Vamos a invertir con eficiencia en los niños y jóvenes, y aumentar el gasto y la atención del Estado en las artes y la cultura, para que México pueda insertarse plenamente en la economía del conocimiento y acceder a niveles superiores de bienestar y desarrollo.
Vamos a recuperar el potencial de competencia que hace más de una década mostró la economía mexicana. Vamos a hacer que ésta recupere su capacidad de generación de empleos para resolver el hecho de que cada año hay 1.5 millones de nuevos mexicanos y sólo 230 mil nuevos empleos, por lo que más de 47 millones de mexicanos en edad de trabajar están hoy desempleados o trabajan en condiciones precarias: no reciben remuneración, están subempleados o laboran en el sector informal. Vamos a recuperar el crecimiento y la competitividad, aumentando las oportunidades de trabajo y fortaleciendo los derechos de los trabajadores.
Vamos a lograr la reforma hacendaria que se necesita, vamos a conseguir mejorar los niveles de recaudación para no seguir dependiendo de los recursos petroleros; vamos a detener la elevada evasión fiscal simplificando el sistema y vamos a ampliar la base tributaria donde pague más el que más tiene, y orientar la inversión y el gasto público para reactivar el mercado interno y generar empleos suficientes para los mexicanos. Vamos a elevar, de manera sostenida y progresiva, el presupuesto público y privado dedicado al desarrollo de ciencia y tecnología, generando capital humano de alta especialidad, tomando como principio la interacción de los sectores educativo y productivo.
Vamos a avanzar en un adecuado sistema para evaluar el desempeño de los servidores públicos y el resultado de cada uno de los programas gubernamentales para promover una sólida fiscalización y una mejor distribución de los recursos públicos.
Vamos a fortalecer la política ambiental sustentable con una perspectiva transversal a la economía y a la sociedad. Vamos a asegurar la sustentabilidad territorial, preservaremos los recursos naturales, alentaremos el uso de energías limpias y renovables y crearemos más mecanismos para prevenir desastres naturales. Es indispensable dar pasos firmes hacia un desarrollo sustentable que promueva la transición a una economía baja en emisiones de carbono, la adopción de tecnologías limpias, el manejo sustentable de los recursos, así como asegurar la competitividad de nuestros productos y su acceso a los mercados internacionales.
Vamos a restituir la política exterior con rumbo y credibilidad para devolverle a México el respeto internacional. Mantendremos una política de cooperación y respeto hacia Norteamérica, sobre todo en materia de migración y comercio pero por igual fortaleceremos las relaciones con los países emergentes, así como con los países latinoamericanos y los organismos multilaterales de los que somos integrantes.
Vamos juntos con la fuerza y la esperanza de millones de mexicanos cuyo anhelo se transcribe en las propuestas que ocupan las páginas de nuestra plataforma electoral a desatar las alas a un país que ha perdido la costumbre de sentirse ganador, próspero, admirado, respetado y querido. Que nuestra oferta inmersa en dicho documento cumpla con el principio básico de la política puesta al servicio de la gente, generar desde la propuesta sustentada, horizontes promisorios y oportunidades futuras que por más de una década nos han sido negadas.

México Distrito Federal, octubre del 2011.