jueves, 8 de diciembre de 2011

La plataforma electoral de la coalición "comprometidos por México" II



En la pasada entrega nos referimos a las condiciones de precariedad en las que se encuentra la economía mexicana. Es en este tema donde encontramos un reclamo significativo de todos aquellos a quienes se dirigió nuestra consulta. Ahora se comprende que en un país donde la concentración de la riqueza se ha ceñido a escasas manos, y donde la desigualdad económica se acentúa notoriamente, no es posible proyectar un futuro que convenga a todos.
Debemos tomar en nuestras manos la responsabilidad de una conducción estatal solidaria, que no se haga ajena a la penuria de tantos y tantos mexicanos que se unen a diario a la pobreza. Ante la crisis global que se vive, ha quedado claro que es prioritario construir equilibrios entre el libre mercado y el interés público y dejar a un lado la creencia de que el mercado se erige como el único promotor del desarrollo, situación que únicamente nos remite al egoísmo y a al favorecimiento individual.
Necesitamos un estado que cuente con los medios económicos suficientes para actuar y que lo haga con consensos amplios. Precisamos de una reforma fiscal que fije prioridades y establezca con claridad la manera en que se generarán mayores ingresos. En términos claros, que haya una nueva hacienda pública donde todos paguen, donde el que más gane más pague y en donde existan cero privilegios fiscales. Solo así podremos pasar a tener los medios suficientes para poder equilibrar la actual desigualdad mediante una nueva política social.
Y este punto no escapa de la lógica de los temas anteriores. Para aplicar una política social efectiva, requerimos que ésta se fundamente en una reingeniería de los programas existentes, que logre la eficiencia plena de sus objetivos y que a la vez otorgue calidad y cobertura a los beneficiarios.
La propuesta contenida en la plataforma electoral pide modificar las estructuras institucionales vigentes, para conseguir la seguridad social y de salud con cobertura universal y alcanzar esquemas de ingreso mínimo que abatan las penosas condiciones en las que muchos mexicanos se encuentran.
Planteamos una reforma educativa a fondo, donde exista una verdadera calidad en la educación y a la vez pretendemos revestir el desarrollo humano con actividades en los campos culturales y deportivos. Vemos más allá del asistencialismo convencional que en la pasada década no ha hecho más que crear clientelas estériles y condicionadas al apoyo político de quien lo practica.
Hay que decirlo con énfasis: la desigualdad se vence con una economía sana y con empleos de calidad. Por ello nuestra propuesta busca una solución integral que rebase las fronteras de los momentos políticos.
Y todo ello hay que lograrlo con una visión de grandes alcances a futuro, donde podamos ubicar a nuevas generaciones en un medio ambiente en equilibrio. No es mera moda o discursos vacíos, sabemos que el cuidado de nuestro entorno es una condición básica para el bienestar futuro. La clave será la protección efectiva de nuestros recursos y ecosistemas, sin soslayar la posibilidad del aprovechamiento racional de los mismos. Tenemos la convicción de generar prosperidad y crecimiento mediante esta fórmula; que la naturaleza y sus recursos sean medios para el crecimiento y no barreras para el desarrollo.
Porque todo ello está inmerso en una tendencia mundial con la que debemos estar al día. El tema ecológico implica un esfuerzo compartido entre las naciones, así como por igual un sin número de cuestiones que precisan del apoyo solidario de la comunidad internacional.
Y finalmente es en el concierto internacional en donde vamos a lograr la recuperación del papel protagónico y de valor de México ante el mundo. No es ajena la errática estrategia de política exterior que se ha seguido en tiempos recientes. Nuestro país ha pasado de ser una nación respetada a ubicarse en la tibieza y la mediocridad internacional. Debemos reposicionarnos en el contexto mundial con una política que refleje consistentemente los intereses prioritarios del país.
Después de varias semanas de trabajo y de recorrer la totalidad del territorio nacional, creemos que es posible recuperar el tiempo perdido. En nuestra consulta no se ha dejado al margen a nadie. Todos quienes en ella participaron han encontrado un destino a sus inquietudes y un foro a sus planteamientos.
Aquellos temas en donde la opinión es diversa se han dejado enunciados para ampliar la discusión ante la sociedad. Pero no se debe considerar este como un ejercicio acabado. Vendrán nuevas etapas donde estas conclusiones se fortalecerán con las nuevas vivencias de quien será el candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República.
Sabemos que este no es un instrumento absoluto ni concluido, pero si afirmamos que es el resultado de haber sido atentos destinatarios de todos aquellos que tenían algo que aportar. Consideramos que el esfuerzo para lograr los objetivos trazados es grande, pero ya no queda tiempo alguno para dejarlos a un lado. Ahora es el momento de que la oferta inmersa en nuestras conclusiones cumpla con el principio básico de la política puesta al servicio de la gente, generar desde la propuesta sustentada, horizontes promisorios y oportunidades futuras que por más de una década nos han sido negadas.

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