Hace ya algunas semanas escribí en este mismo espacio, cuál era una primera perspectiva del movimiento ciudadano de Javier Sicilia en torno al fenómeno de inseguridad en el país. En esos momentos, debo reconocer que no le daba mucho horizonte a este esfuerzo, sobre todo por lo perecedero que habían resultado movilizaciones ciudadanas previas. Hoy, quizá podríamos pensar lo contrario.
El día de ayer, Javier Sicilia sentó en el banquillo de las acusaciones a los legisladores federales para remarcar su corresponsabilidad en la situación de descomposición que vive la sociedad mexicana por el descarado accionar del crimen organizado. Este señalamiento tiene un sin número de aristas que trastocan lo que en esencia involucra la representación popular. Sicilia recordó que una responsabilidad de ese tipo sirve en su origen para llevar a los órganos legislativos la voz del ciudadano mismo, lejos de permitir únicamente que un legislador se convierta en portavoz de un partido político.
Este es un segundo llamado enérgico a quienes integran el legislativo mexicano. Recuerdo todavía las palabras de Alejandro Martí, quien en su momento se dirigiera en general a los servidores públicos con su afamado “si no pueden renuncien”, voz que ahora hace eco en los pulmones de Sicilia y que nos lleva a una reflexión oportuna.
Este es un segundo llamado enérgico a quienes integran el legislativo mexicano. Recuerdo todavía las palabras de Alejandro Martí, quien en su momento se dirigiera en general a los servidores públicos con su afamado “si no pueden renuncien”, voz que ahora hace eco en los pulmones de Sicilia y que nos lleva a una reflexión oportuna.
El llamado es a concretar las reformas pertinentes a la situación actual nacional. Sin embargo, debemos subrayar que desde hace al menos dos sexenios el tema de “las reformas necesarias” era ya un tópico que ocupaba la discusión de los círculos políticos y sociales. Hoy por hoy seguimos en el estéril ir y venir sin que se hayan concretado cambios sustanciales.
Tanto en el 2002 como en el 2006 se planteó una posible reforma al estado, misma discusión que hoy es actual. Abanderada por el Senador Manlio Fabio Beltrones, la reforma política se ubica correctamente como el punto de partida para propiciar la salida de la parálisis, la construcción de acuerdos y el impulso al crecimiento económico de México. Estoy totalmente de acuerdo que este es un paso imprescindible para que mediante un sistema político renovado se pueda dar cauce a un conjunto de soluciones en materia económica y social. No es con un molde anquilosado de estado como se podría responder a nuevas exigencias.
Por otra parte, la pérdida de crecimiento económico y el agotamiento del soporte petrolero han llevado a plantear la necesidad de una reforma económica integral, que no solo se base en un cambio de finanzas públicas sino que propicie una redistribución más equitativa del ingreso y potencialice el crecimiento sostenido. Por el momento los cambios han sido insuficientes.
Tenemos en el tintero temas alusivos a la reforma laboral, educativa y del sistema de salud que no han encontrado respuestas contundentes.
Tenemos en el tintero temas alusivos a la reforma laboral, educativa y del sistema de salud que no han encontrado respuestas contundentes.
Por todo ello, el reclamo de Sicilia en cuanto involucrar a los legisladores en este esquema de culpas por las muertes de tantos mexicanos no es un tema soslayable. El movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad es ahora un catalizador de la actividad legislativa que es necesaria, además de impostergable.
Mal haríamos en conjunto los mexicanos en dejar encuentros como el de ayer en un acto protocolario que solo sea cubierto con la foto correspondiente. Los legisladores tienen ahora la palabra, a lo lejos los ecos de las voces apagadas de tantas muertes innecesarias, hay por frente todo un país que espera respuestas.
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